martes, 5 de junio de 2018

Desde siempre se nos ha dicho que mirar al sol es negativo y hasta peligroso!. Que nos podía dejar ciegos. Nada más lejos de la realidad si se hace en las horas adecuadas!.
Hace poco vi el documental largometraje Eat the Sun y me sentí inspirado a explorar la práctica de observar el sol (sungazing). 
La práctica de observar el sol se parece mucho a su nombre. Al amanecer y/o atardecer, cuando el sol está más cerca de la tierra, los observadores solares se paran descalzos sobre la tierra y miran directamente al sol durante 10 segundos. Cada día se añaden 10 segundos y algunos observadores solares finalmente alcanzan una duración de 44 minutos. [2]
La teoría es que el sol es la fuerza de toda vida y el mirarlo puede infundir al cuerpo grandes cantidades de energía. Tanto es así que uno de los observadores solares que aparecen en el documental, Hira Ratan Manek, afirma haber pasado ocho años sin comer. Él ha estado “comiendo” una dieta constante de los rayos solares y afirma que esto es todo lo que necesita para su nutrición.
Nuestros antepasados entendían la relación entre el sol y la salud. Desde los aztecas a los antiguos egipcios, muchas sociedades del pasado veneraban la observación del sol como una práctica esotérica para los altos sacerdotes y chamanes. Hoy en día, se está experimentando un resurgimiento de popularidad y los observadores solares afirman que tiene sus beneficios. Algunos de ellos son:
  • Estimula la producción de melatonina y serotonina. La investigación muestra que el observar el sol estimula a la glándula pineal al incidir luz directa sobre el ojo, se mueve a través del tracto retinal-hipotálamico y entonces llega el cerebro. Esto estimula a la gándula pineal (“glándula maestra”) y aumenta la secreción de melatonina y serotonina, nuestras hormonas de “sentirnos bien”.
  • Aumento de los niveles de energía. Los observadores solares de hoy en día dicen que la práctica ha aumentado su vitalidad. Esto está probablemente relacionado con la secreción de las hormonas mencionadas anteriormente.
  • Aumenta el tamaño real de la glándula pineal. Esta práctica no sólo puede aumentar los niveles hormonales, sino que también se ha demostrado que aumenta el tamaño de la glándula pineal. Normalmente, a medida que envejecemos, la glándula pineal se reduce. Sin embargo, los escáneres cerebrales de un practicante por largo tiempo del sungazing mostró que este hombre de 70 años de edad, tenía una glándula tres veces mayor que un hombre común.
  • Promueve la pérdida de peso. Una de las teorías históricas para mirar al sol era que el cuerpo y la mente podían alimentarse del sol, reduciendo la necesidad de alimentos. Del mismo modo, algunos observadores solares modernos dicen que han perdido el exceso de peso e incluso algunos informan una pérdida total del deseo y la necesidad de comer.
El observar el sol es una práctica interesante que toca los reinos espirituales y psicológicos, que son asuntos muy personales. Todo el mundo está conectado de manera diferente y esta práctica no es para todos, ni es algo que recomiendo. Si decide ser partícipe, haga su propia investigación, sea cuidadoso, sea prudente, y documente su experiencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario