lunes, 5 de noviembre de 2012

En el útero profundo

Alguna vez las mujeres nos importamos 
Alguna vez las mujeres nos respetamos
Alguna vez las mujeres caminamos juntas
Alguna vez las mujeres nos encontramos y nos escuchamos
Y fuimos brujas y fuimos magas
Nos tomamos de la mano y mezclamos luz de luna
Corrimos desnudas y nos vestimos de viento sur
Bebimos del mismo néctar y nuestros cabellos danzaban juntos...
Alguna vez nuestra loba fue salvaje y libre
Avanzaba según los tambores ancestrales
De ritos profanos y por eso sagrados se llenaban de gozo nuestros senos cóncavos
Y las caderas giraron al son del agua
Alguna vez aullamos juntas
Un eco solidario surcó alguna vez y sopló la tierra
Fuimos una misma raíz que se arraigó en lo profundo
Nuestros críos bebieron de nuestra leche
Nuestra sangre fertilizó los campos
Nuestros amores nos vieron como el opuesto complementario

Pero los patriarcados y los libres mercados
Y los moralistas y los maníacos
Y los tecnócratas y los políticos
Y las invasiones y las guerras
Han roto el círculo
Han hecho de olvido la memoria
Y Venus cae día a día
Y el cáliz se transforma en espada
Y la sabiduría atávica se convierte en fálica
Y las vaginas secretan lágrimas
Y nuestro arcano se esfuma...
La Madre Tierra grita por sus hijas
Cuela sus raíces y se les adhiere en los pies.
Los úteros claman su vuelta a lo profundo
Allí donde se esconden nuestras abuelas
Allí donde se está a salvo de todo peligro
Allí donde comienza el universo...

Fuente: El blog de Oaska


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